Primer día: 26 de Marzo
Después de mucho darle vueltas y, ahora bien que me alegro, decidí no llevarme el coche. Lo había pensado para tener más independencia y poder posponer el viaje algo más, pero realmente no hubiera sido una decisión acertada, por lo menos en mi caso. De hecho no lo aconsejo, Berlín es una ciudad con una estructura en transporte público envidiable, aunque para mí algo caro, con lo que o bien te mueves en S-Bahn (tranvía), U-Bahn (metro), Bus o incluso Regionales, o bien en bicicleta. Olvidaros de las cuestas, nada de la Cuesta del Chapiz, de la Cuesta de Gomerez, vamos nada de nada, o por lo menos en la semana que llevo no lo he visto, por lo tanto y cuando el tiempo lo permite, es una ciudad perfecta y adecuada para desplazarse en bicicleta. Otra posibilidad y muy habitual es combinar ambos, para ello tanto en metro como en bus existen plazas habilitadas a tal efecto, no he podido comprobarlo en el caso del bus, pero no me extrañaría que así fuera.
Fue la última noche, junto a mi mujer y mi hija, cuando realmente me di cuenta de que aquello estaba encima, y fue cuando realmente sentí vértigo ante estos tres meses de ausencia, tardé mucho pero conseguí dormirme.
Amaneció y a las 9.35 tenía la salida del avión de Vueling de Granada a Barcelona, tras los nervios de si lo llevo todo y tras haber pasada el mal trance de las despedidas, partí hacía Barcelona donde hice escala.
El vuelo tomo suelo aproximadamente a las 11.10, las plazas de los asientos y aunque yo soy menudito, son realmente justas. El viaje tuvo ciertas turbulencias, pero en general no fue malo y disfrute con las vistas ya que tenía asiento con ventanilla, mi compañera de asiento aunque no cruce palabra con ella, se que iba a un concurso de A3, yo creo que sería Pasapalabra, ojalá haya tenido mucha suerte.
A las 12.00 despegamos de Barcelona a Berlín, puntuales y en un Boing con más amplitud, de nuevo ventanilla en mi asiento. Vistas pude disfrutar pocas, pues volamos casi siempre por encima de las nubes, con lo cual hasta prácticamente aproximarnos a Berlín poco pude ver.
Fue precisamente al aproximarnos a Tegel, cuando ví qué diferente era el entorno de Berlín al de Granada.
Tomamos tierra y empezó mi aventura.
Como pienso casi siempre "si tienes duda, haz lo que veas que hacen los demás", y así hice recogí mi maleta y salí de la terminal. Benditos aparatos inteligentes, que haría yo sin mi google maps!!!! Metí la dirección buscada y compré mi primer ticket einzelfahrausweis (perdonad si me equivoco, escribo de memoria). Caro muy caro, 2,60€ cuesta un billete simple. Es cierto que existen bastantes posibilidades como un billete de un día (6,70€) para todos los transportes, un billete simple para solo 2 horas, no recuerdo el importe, otros para solo 4 paradas, und so weiter (etc), etc. pero lo cierto es que si no te sacas la monatskarte, es caro, de hecho estos primeros días, el transporte ha supuesto para mí más gasto que la comida misma.
Sobre ello ya comentaré más adelante, según tenga más experiencia.
Bueno tras tomar el autobús y sin dejar de mirar mi Nexus 4, me bajé en la parada indicada y tome el S-Bahn con dirección al distrito (Viertel) de Wedding, a mí me parece la pequeña Turquía, existe mucho inmigrante turco y los negocios son en su mayoría de origen turco, lo cual no deja de darle mucho colorido y multiculturalidad al ambiente de sus calles.
El S-25, no estoy seguro pero no tengo ganas de levantarme, me dejó cerca de donde yo creía que tenía que ir. Al bajar las escaleras hasta la calle, vía a la izquierda eine Tankestelle (gasolinera) y a la derecha la típica tienda de Ceuta, pero en este caso turca, donde venden de todo.
No lo pensé y fuí a comprar una sim Alemana, fijaros que los datos consumidos no se aún como me los cobrará Yoigo. Así compré una tarjeta sim con un número alemán, con el prefijo 49 correspondiente, y con otros 11 números creo, aún no me sé mi número. La compañía es Ortel, creo que no es la más barata ni buena, de hecho mi intención era comprarla en el Lidl, pero finalmente y por rapidez compré ésta.
Lo cierto es que menos mal que así lo hice, pues cuando llegue a la dirección que suponía estaba el apartamento que reservé a través de Booking, no había nadie. Tuve que llamar por teléfono y afortunadamente el dueño de los apartamentos, son varios, sabía italiano y pudo explicarme que esa era la dirección de la oficina pero mi apartamento estaba en otra dirección.
Ostras que contratiempo, con mis dos maletas y ahora Dios sabe donde estaría el apartamento. Bueno pues al final resulto que estaba como a unos 10 minutos a pie, zu fub y 5 en taxi. Prefería ahorrarme un dinerito y con mi google maps, volví a llegar al sitio indicado.
Aquí tuve que llamar al casero de dicho apartamento, el señor Zimansky, realmente no se como se escribe, un polaco alocado y dicharachero que me indicó mi habitación y enseñó el resto de estancias.
El apartamento fue una grata sorpresa y lo recomiendo encarecidamente si teneís la oportunidad de viajar a Berlín y lo quereís hacer con la posibilidad de usar cocina y salón. Las habitaciones son muy cómodas, bonitas y bien amuebladas, todo un acierto para mí, su precio actual 25€ la noche.
Situadas las maletas, decidí dar una vuelta y me fuí a a Leopoldplatz, el punto más importante por cercanía, allí decidí tomar un bocado y para no fallar entré en un Burguer king. Primera confusión, me pedí una cerveza sin alcohol y nada allí no tenían, bueno pues una cola Zero, pues nada tampoco tenían, aún no sé si Cola Zero no tienen o es que no me entendieron porque verla la he visto en los Supermarkt, pero al final me tomé mi burguer y mi cola y tan pancho.
Bueno así transcurrió mi primer día de viaje, a caballo entre Granada y Berlín. tomé la cama con ganas, no sin antes llamar a mis familiares y ver que por la ventana el paisaje no era el mismo de siempre.


























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