jueves, 3 de abril de 2014

2º día en Berlín.
Para venir aquí, y por si alguien estuviera en la misma situación aprovecho y comento, exporté la prestación por desempleo que estoy cobrando. Si, así se llama, exportada. El caso es que este proceso permite con un máximo de tres meses cobrar tu prestación en otro país comunitario, recibiendo el dinero del estado de origen y con las condiciones del país de acogida. Afortunadamente tuve en frente un funcionario diligente, Paco Rebollo aprovecho para saludarlo, el cual me informo con detalle los requisitos y exigencias posibles aquí in Deutschland.
El caso es que una de las exigencias a cumplir para poder seguir recibiendo la prestación es inscribirse en el Servicio de Empleo Alemán o también llamado Agentur fur Arbeit. Bien pues a eso me dispuse a primera hora de la mañana, dirigiendome a una oficina que curiosamente en el Google maps aparecía con ese nombre pero que luego ví que se llamaba Job Center. El tema es que yo ví que el símbolo seguía siendo el mismo y me metí dentro. Primer imagen una fila única con varios mostradores con serios funcionarios, quién coñe iba a preguntar algo?. Así fue como esperé pacientemente, hasta que llegó mi momento, salude con Guten Morgen y enseñe lo que llevaba. Silencio, silencio y finalmente me dice que él de español como yo de alemán que ná o casi ná, pero que aquello no era allí. Entonces le comenté que cómo era posible y me explicó que aunque si están relacionados ambos organismos, ellos no tenían dichas competencias. Aún así, este señor fue muy educado y en un papel me indicó las paradas y dirección de la oficina a la que realmente me debía dirigir.
Y así lo hice, pero lo que no esperaba es que tras las dos paradas indicadas, según mi teléfono me restaban casi una 1h y 20 minutos a pie. Como hacía buen tiempo pensé que a pie podía estar bien.Fue así como empecé a ver algunos de los iconos que Berlin tiene para el mundo y para sí.
Disfruté mucho, pero tenía en mente el mal trago que aún me quedaba por pasar. Finalmente llegué a Beuthsttrasse, donde estaba y está la oficina que corresponde al distrito de Mitte. Me metí y en mi alemán macarrónico volví a repetir que quería inscribirme y presentar el documento europeo U2, que recibí en Granada.
La conversación no fue mal pero resulta que cuando me preguntó cual era mi dirección le tuve que responder que no tenía aún nada definitivo, en ese momento la funcionaria alemana, pero de origen marroquí, me concertó una cita a las 9 en punto del siguiente día en otra nueva dirección.
Bueno al fin y al cabo tenía 7 días para inscribirme en la Bundesagentur y solo había consumido uno.
Esa oficina solo tenía dos funcionarias y pensé que para el enorme edificio aquello era minúsculo, días más tarde supe que tan solo era un filtro para derivarte según tu caso a diversas planta y raum como ellos dicen.
El resto del día fue de paseo por la ciudad y cita con mis compañeras en Berlín en Kreuzberg. Ellas y yo intentabamos encontrar piso para los tres, pero que odisea.
Ni ese día y el siguiente, ni el siguiente. Berlín ha pasado de ser una ciudad con mucho alojamiento disponible (pisos para alquilar me refiero) a pocos o muy pocos, son muchos los estudiantes que aquí viente a estudiar o hacer sus prácticas más aquellos que son atraídos por su vida cultural, todo esto hizo que pudieramos comprobar que buscar piso no era fácil y más aún si lo quieres hacer a través de inmobiliaria.
Finalmente y adelantándome un poco, cada uno tuvo que buscar habitación por su parte, donde si hay mercado.
Valga como consejo, aunque repetido una y otra vez en cualquier web, busca y rebusca alojamiento antes de llegar, te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza.

miércoles, 2 de abril de 2014

Primer día: 26 de Marzo
Después de mucho darle vueltas y, ahora bien que me alegro, decidí no llevarme el coche. Lo había pensado para tener más independencia y poder posponer el viaje algo más, pero realmente no hubiera sido una decisión acertada, por lo menos en mi caso. De hecho no lo aconsejo, Berlín es una ciudad con una estructura en transporte público envidiable, aunque para mí algo caro, con lo que o bien te mueves en S-Bahn (tranvía), U-Bahn (metro), Bus o incluso Regionales, o bien en bicicleta. Olvidaros de las cuestas, nada de la Cuesta del Chapiz, de la Cuesta de Gomerez, vamos nada de nada, o por lo menos en la semana que llevo no lo he visto, por lo tanto y cuando el tiempo lo permite, es una ciudad perfecta y adecuada para desplazarse en bicicleta. Otra posibilidad y muy habitual es combinar ambos, para ello tanto en metro como en bus existen plazas habilitadas a tal efecto, no he podido comprobarlo en el caso del bus, pero no me extrañaría que así fuera.
Fue la última noche, junto a mi mujer y mi hija, cuando realmente me di cuenta de que aquello estaba encima, y fue cuando realmente sentí vértigo ante estos tres meses de ausencia, tardé mucho pero conseguí dormirme.
Amaneció y a las 9.35 tenía la salida del avión de Vueling de Granada a Barcelona, tras los nervios de si lo llevo todo y tras haber pasada el mal trance de las despedidas, partí hacía Barcelona donde hice escala.
El vuelo tomo suelo aproximadamente a las 11.10, las plazas de los asientos y aunque yo soy menudito, son realmente justas. El viaje tuvo ciertas turbulencias, pero en general no fue malo y disfrute con las vistas ya que tenía asiento con ventanilla, mi compañera de asiento aunque no cruce palabra con ella, se que iba a un concurso de A3, yo creo que sería Pasapalabra, ojalá haya tenido mucha suerte.
A las 12.00 despegamos de Barcelona a Berlín, puntuales y en un Boing con más amplitud, de nuevo ventanilla en mi asiento. Vistas pude disfrutar pocas, pues volamos casi siempre por encima de las nubes, con lo cual hasta prácticamente aproximarnos a Berlín poco pude ver.
Fue precisamente al aproximarnos a Tegel, cuando ví qué diferente era el entorno de Berlín al de Granada.
Tomamos tierra y empezó mi aventura.
Como pienso casi siempre "si tienes duda, haz lo que veas que hacen los demás", y así hice recogí mi maleta y salí de la terminal. Benditos aparatos inteligentes, que haría yo sin mi google maps!!!! Metí la dirección buscada y compré mi primer ticket einzelfahrausweis (perdonad si me equivoco, escribo de memoria). Caro muy caro, 2,60€ cuesta un billete simple. Es cierto que existen bastantes posibilidades como un billete de un día (6,70€) para todos los transportes, un billete simple para solo 2 horas, no recuerdo el importe, otros para solo 4 paradas, und so weiter (etc), etc. pero lo cierto es que si no te sacas la monatskarte, es caro, de hecho estos primeros días, el transporte ha supuesto para mí más gasto que la comida misma.
Sobre ello ya comentaré más adelante, según tenga más experiencia.
Bueno tras tomar el autobús y sin dejar de mirar mi Nexus 4, me bajé en la parada indicada y tome el S-Bahn con dirección al distrito (Viertel) de Wedding, a mí me parece la pequeña Turquía, existe mucho inmigrante turco y los negocios son en su mayoría de origen turco, lo cual no deja de darle mucho colorido y multiculturalidad al ambiente de sus calles.
El S-25, no estoy seguro pero no tengo ganas de levantarme, me dejó cerca de donde yo creía que tenía que ir. Al bajar las escaleras hasta la calle, vía a la izquierda eine Tankestelle (gasolinera) y a la derecha la típica tienda de Ceuta, pero en este caso turca, donde venden de todo.
No lo pensé y fuí a comprar una sim Alemana, fijaros que los datos consumidos no se aún como me los cobrará Yoigo. Así compré una tarjeta sim con un número alemán, con el prefijo 49 correspondiente, y con otros 11 números creo, aún no me sé mi  número. La compañía es Ortel, creo que no es la más barata ni buena, de hecho mi intención era comprarla en el Lidl, pero finalmente y por rapidez compré ésta.
Lo cierto es que menos mal que así lo hice, pues cuando llegue a la dirección que suponía estaba el apartamento que reservé a través de Booking, no había nadie. Tuve que llamar por teléfono y afortunadamente el dueño de los apartamentos, son varios, sabía italiano y pudo explicarme que esa era la dirección de la oficina pero mi apartamento estaba en otra dirección.
Ostras que contratiempo, con mis dos maletas y ahora Dios sabe donde estaría el apartamento. Bueno pues al final resulto que estaba como a unos 10 minutos a pie, zu fub y 5 en taxi. Prefería ahorrarme un dinerito y con mi google maps, volví a llegar al sitio indicado.
Aquí tuve que llamar al casero de dicho apartamento, el señor Zimansky, realmente no se como se escribe, un polaco alocado y dicharachero que me indicó mi habitación y enseñó el resto de estancias.
El apartamento fue una grata sorpresa y lo recomiendo encarecidamente si teneís la oportunidad de viajar a Berlín y lo quereís hacer con la posibilidad de usar cocina y salón. Las habitaciones son muy cómodas, bonitas y bien amuebladas, todo un acierto para mí, su precio actual 25€ la noche.
Situadas las maletas, decidí dar una vuelta y me fuí a a Leopoldplatz, el punto más importante por cercanía, allí decidí tomar un bocado y para no fallar entré en un Burguer king. Primera confusión, me pedí una cerveza sin alcohol y nada allí no tenían, bueno pues una cola Zero, pues nada tampoco tenían, aún no sé si Cola Zero no tienen o es que no me entendieron porque verla la he visto en los Supermarkt, pero al final me tomé mi burguer y mi cola y tan pancho.
Bueno así transcurrió mi primer día de viaje, a caballo entre Granada y Berlín. tomé la cama con ganas, no sin antes llamar a mis familiares y ver que por la ventana el paisaje no era el mismo de siempre.



























Comencemos por donde corresponde, ¿cómo estoy aquí?.
Bueno en realidad es algo difícil de explicar pero como todo en la vida es una mezcla de proporciones variables de tiempo, casualidad y trabajo. De lo último, y  aunque suene mal, no ha faltado por mi parte, he intentado ser constante y trabajador, a costa de sacrificar todo mi tiempo y también el de mi familia (Inma y Blanquita).
De lo segundo tengo mucho que decir, aunque un buen profesor mío (ahora no recuerdo su nombre), diría que, no es tanto en sí la casualidad como el Karma, puede ser cierto. El caso es que mi idea había sido madurada tiempo atrás, prácticamente el año pasado tras finalizar mi primer año del C.F.G.S. de Sistemas de Regulación y Control Automáticos.
Barajando posibilidades de futuro y dado que ya estoy madurito, (yo creo que en mi punto), pero lo cierto que con 41 años a cuestas, decidí que la salida al extranjero podría ser una posibilidad de ampliar mis conocimientos y como no de abarcar más posibilidades de empleo, sobre todo teniendo en cuenta que en el norte de Europo, en general, la edad no está reñida con el empleo, cosa que en España si.
Comentando esta idea con el mismo profesor anterior y tomando nota de sus palabras tomé la decisión de que mi destino estaba en Alemania, y fue así como comenzó mi carrera para llegar aquí.
Empezó Julio y me inscribí en una Academia para comprender algo el idioma que ahora tengo como diario.
Durante este mes, parte de agosto y septiembre, estuve en la academia, preparándome. Mi objetivo era entrar dentro de un proyecto de colaboración que la Junta de Andalucía tenía y tiene con la Baja Sajonia. Y así transcurrió el verano y empezó de nuevo el segundo y definitivo curso en el que me encuentro.
Karma o casualidad, quiso el destino que la selección del Centro donde estudio se realizara en Inglés,(si ya se que es fundamental y bien que lo sufro aquí), lo que significó que me quedara fuera.
Rayos y centellas, sapos y culebras, lo cierto es que mi decepción fue mayúscula, incluso pensé que si para el Proyecto Adelante, que así se llama, no era seleccionado no iría a otro país.
Las aguas se calmaron y recapacité. Pensé que tanto esfuerzo, y dinero, no podían desperdiciarse, así que decidí aspirar a una beca Erasmus, donde si fui escogido.
Podéis preguntaros que diferencias hay entre estas dos opciones para que me decantara por la primera, pues básicamente, es el apoyo que reciben en el propio país, desde búsqueda de alojamiento, selección de empresa, cursos de integración  (idiomas, actos sociales, etc) y en el tema económico un poco de más ayuda por parte de la Junta (aunque eso está por ver, pues son lentos lentos, so langsam).
Pero, si es que hay alguien leyendo esto aparte de yo, ¿donde entra en juego el Karma?, pues en este preciso momento y es que finalmente, la Junta de Andalucía, como no es la primera vez, en un ejemplo de mala organización y gestión y tras preseleccionar a mas de 200 personas (el año 2013 hubo 15 aproximadamente, fue el proyecto piloto), ha dejado prácticamente en tierra a casi todo el personal. ¿Motivos? No se, yo solo tengo las referencias de los tres compañeros seleccionados y que tras llevar varios meses realizando un curso de alemán on-line costeado íntegramente por la Junta, no han tenido oportunidad alguna de viajar a Alemania. Miento, tan solo mi compañero Alejandro ha podido, y tras ponerse directamente en contacto con la Cámara de comercio de Hannover, con el consiguiente enfado de la responsable del proyecto aquí en Andalucía, venir a Alemania y realizar sus prácticas al igual que yo.
Responsabilidad o no, directa o indirecta, de la Junta, todo ha sido una chapuza, por la incorrecta gestión, por la falta de información (el curso de alemán continuaba tras haberles comunicado a mis compañeros que no iban a ir, ni la profesora tenía conocimiento) y por la falta de disculpas a tanta y tanta gente que puso su tiempo, esperanzas y esfuerzo en este proyecto.
Valga como ejemplo mi compañero Alberto, un pureta como yo, que después de ser preseleccionado, se le comunica que definitivamente no va y tras preguntar el motivo se entera que los mayores de 30 años han sido directamente descartados, ole, ole y ole. Un saludo Alberto y ánimo en tierras polacas (al final también él optó por la misma vía que yo).
Pues bien y para concluir esta parrafada, de la que no tengo ni tiempo ni ganas de repasar por lo que me disculpareis mis errores y faltas en la expresión, nos queda el tecer factor, el tiempo y que como a la fruta ayuda madurar, a la ideas ayuda a posarlas en la parte más interior de nosotros, para que en momentos de debilidad (llámense los primeros días en un país extranjero) donde todo te rebasa, para bien y para mal, puedas agarrarte a ellas y soportar momentos de incertidumbre donde llegas a plantearte si has hecho lo correcto o no.
Un saludo.
Enrique Rodríguez Rodríguez.
Un beso a mi Blanca y mi Chiqui.



 Hallo Leute!:
                    Bonita manera de comenzar un párrafo, aparentando que sabes algo de Alemán, pero es eso nada más que apariencia. En este pequeño remanso de letras y bits, espero dejar reflejadas algunas de mis experiencias por estas tierras que quizás por el tiempo, que en este momento acompaña, y quizás por las gentes que en ellas habitan, de frías no tienen nada de nada (no discutiré yo que aquí no hace frio y más yo que parezco CebollaMan).